Creo que debe ser mi primera entrada, ya que ha sido uno de los motivos por los que he decidido volver a escribir para compartir.
Álvaro Postigo López, un joven libre, honesto y justo, en el sentido más profundo de todas las palabras.
“Gordito”, te nos fuiste temprano; sabes que es una expresión típica, que expresa muy bien este trago amargo por el que estamos pasando. Tu familia y tus muchos amigos y amigas sentimos que te nos fuiste temprano, casi sin despedirte, sin decir adiós. Tu voz, tu silencio y tu sonrisa llenan ahora nuestros largos minutos en los que pensamos y le damos vueltas a todo lo que hemos vivido contigo.
En nuestro caso, tenemos la suerte de poder recordarte como un compañero y como amigo, único y ejemplar. La primera vez que te vimos, nadie se podía imaginar el potencial que contenías. Una vez que te conocimos, fuimos conscientes de que tu grandeza no solo era física. Eras grande, gordinflón y una excelente persona. No había un mejor compañero que tú. Eras el mejor estudiante del curso y a la vez el más revoltoso. Siempre encontrabas el momento de hacer una gracia o simplemente de contagiarnos tu risa. Como si no fuese suficiente, un día descubrimos tus cualidades como músico. Con lo rudo que podías llegar a ser para otras cosas, nadie se podía creer que una persona con esos dedazos y esas manazas pudiera sacarle un sonido tan dulce a instrumento tan delicado como el violín. Tocabas con sentimiento y de una forma increíble. Desde aquel preciso instante y con el paso del tiempo, fuimos conscientes de que al terminar el colegio, tu decisión sería seguir ligado a ese difícil reto de vivir para la música. Con fuerza, entusiasmo y con la madurez que siempre demostraste, te adentraste en el mundo del flamenco.
Tu ambición y tu talento hicieron que todos presumiéramos de tener por amigo a uno de los mejores violinistas flamencos de málaga.
Una vez más, el destino sigue cumpliendo irremediablemente su camino. Hoy no podemos volver a reír contigo, ni podemos volver a soñar con tu sonido, solo nos queda conformarnos con lo mucho que nos dejas. Gracias a ti hemos aprendido que la vida hay que vivirla con libertad, sin miedos y con pasión.
Era un joven libre, antes que nada, libre y entregado a sus sueños, por eso el sol brilla hoy con más fuerza, la luz es más intensa y entre las estrellas de la noche el destacas entre las demás. Gracias infinitas por haber vivido.
Así era Álvaro grande por fuera y delicado por dentro.
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me encanta, transmites mucho con tus palabras. sin duda, es lo tuyo! sigue escribiendo!! quiero seguir leyendo masssss
ResponderEliminarHola Miguel,
ResponderEliminarHe encontrado por casualidad tu blog y bueno, me quería sumar a tus comentarios. Yo me enteré hace poco de que Álvaro nos había dejado y desde entonces no he podido parar de pensar en él. Para ser sincera, hacía algunos años que había perdido el contacto con él, pero sí que tengo muchos, muchísimos recuerdos de él en clase...fueron muchos años. No entiendo por qué tienen que pasar estas cosas, pero así es la vida...o eso dicen...
Por cierto, muy bonito tu texto, seguro que a él le hubiese encantado...yo realmente me he emocionado al leerlo.
Ánimo con el blog.
Un abrazo,
Isa
Hoy me he acordado de él, de vez en cuando le recuerdo, también de como mi hermano me llamó para decirme que ya no estaba entre nosotros aunque no me dijo como, del desconcierto que supongo que sus familiares, amigos y conocidos dejó a todos ellos, también agradezco estas palabras, esta despedida, este recuerdo que se le ha hecho y me alegra saber que estas líneas le hacen su pequeño homenaje a su vida. Yo le conocí mucho menos que muchos de los que escribís o leéis esto de él pero lo suficiente para sentirme cercano a el como casi alguien familiar y no lo soy. Su recuerdo hace que de vez en cuando me haga reflexionar sobre lo estupefacto que es la vida y cuando se recibe una noticia de una persona buena, muy buena nos deja.
ResponderEliminarNo sabré todo de él ni de sus razones, ni muchos de nosotros, quien sabe, quizás alguien si, a mi no me importa para saber que si era una buena persona.
Nos vemos Alvaro.